Capitulo II

En la escuela

 

-bip bip, levántate floja, bip bip, levántate floja, bip bip, levántate floja- otro día mas, pensé, me levante me acerque la venta y vi a Ágata recostada en ella, te quedaste ahí dormido? mmm gata loca, comencé a asear la casa un poco, desayune con mi gata y me dispuse a bañarme después de mis quehaceres, pero Ágata estaba bajo la cortina de la ventana junto  de la puerta,

- Ágata que haces ahí?- la levante y al alzar la mirada vi que en la entrada de la casa estaba “EL” como bailando pues traía música en los oídos, abrí la puerta y lo llame, el se acerco mientras se quitaba los audífonos

-Esto no es ser puntual, llegaste demasiado temprano.-

-Lo es desde mi punto de vista, es más, como, es ser precavido.- lo decía entre ademanes.

-mmm, pásate mientras yo termino para que nos vallamos.-

-Y como es que te diste cuenta que esta afuera?- me pregunto mientras se metía.

-Un favor, antes de entrar a la casa deja tus zapatos en la entrada, quieres unas sandalias o andarás en calcetines?- le gritaba mientras me dirigía a mi recamara.

-andaré en calcetines, pero no respondiste a mi pregunta-

- cual fue?.-

-como supiste que estaba aquí?-

- Ágata me lo dijo.-

-Ella es tu hermana?-

-No, es mi gata.-

-Oh ya, que curioso nombre para una gata.-

-Así se llama, bueno cuando llego a esta casa, llego con ese nombre-

-Ósea que la gata te eligió a ti y no tu a la gata. -

-De alguna manera, podría decirse que si.-

Me dirigí a la bañera me asee, me vestí y arregle, al salir a la sala vi a mi gata y a “EL” jugando.

-es un gato muy inteligente-dijo.

-si yo también lo he notado, y es gata-

-Le he hecho preguntas como a un perro entrenado y ha sabido respondérmelas-

-Preguntas?-

-De que tipo?-

-Pues, le he planteado algunas sumas sencillas y con golpecitos de sus patas en mi mano me ha respondido correctamente-

-haber.- me acerque a ambos y acaricie la cabeza de Ágata.

-Cuanto es cinco menos tres Ágata?.- a lo que en unos pocos segundos sentí dos golpecitos en mi mano.

-Es correcto Ágata, eres una gata muy misterioso, por que no me dijiste que sabias sumar y restar?-con lo que solo maulló.

Esta bien Ágata baja de sus piernas que ya nos vamos a la escuela.

-Adiós Ágata, te veo otro día para seguir sumando y restando.-

Nos pusimos cada quien nuestros zapatos y nos salimos.

 

Caminado por la calle veíamos como la gente llevaba prisa, colgados del transporte público, corriendo para alcanzar un taxi, mujeres jalando a su hijos mientras le dan un sándwich y un juguito para que “desayune”, y tanta gente “de prisas” que hay en las calles.

-si toda esa gente se levantara más temprano tendría más tiempo y andarían tan tranquilos como nosotros-

-ummm, puede ser, pero tal vez… tal vez si toda esa gente estuviera tan tranquila caminado como nosotros el mundo será aburrido, serian como el “lento Rodríguez” el primo de speedy Gonzales el de las caricaturas.-

-no solía ver las caricaturas de niña, prefería salir al campo alrededor de mi casa y jugar con los animales de la granja de mi papa.-

-entonces antes de vivir aquí vivías en el campo, que padre yo siempre quise crecer así, solo imaginaba que me encontraba en el campo, o iba al parque e imaginaba que era un cazador y les aventaba piedritas a las palomas, pues iba a ser mi cena de cazador, jaja.-

-suena divertido.-

-lo era, pero he crecido, hay cosas que cambiaron y otras nuevas surgieron…a veces me dan ganas de ir al parque y jugar aventar piedritas a las palomas, a las ardillas, pero me da pena ahora, además hay muchas cosas que hacer, la casa, la escuela, el trabajo…-

-en fin…- seguimos caminado.

Llegando a la entrada de la universidad le pregunte en que salón iba, y por fortuna o azar el iba en el salón de junto, uno de sus amigos se acerco a nosotros y dijo:

-¡que onda Men! Oye que crees todos decidieron matar clase, así que te puedes ir a tu casa, o si quieres ven con nosotros vamos a un bar aquí cerca, y por cierto, puedes llevar a… tu chica?-

-no es mi chava es una amiga del rumbo por donde vivo, ella se llama Samara, por cierto, Samara el es Omar, Omar ella es Samara.-

-Que hay Samara.-

-hola.-

Por mi mente pasaron varias ideas, su amigo se veía como una persona cualquiera, alto un poco delgado, barba rala, cara un poco europea de facciones duras, amable, un ser mas de eso que rondan los pasillos de una escuela.

-pues ya veré que hago, mientras la acompañare a su salón y ya después igual y los alcanzo haya.-

Omar se dio la media vuelta y se salió de la escuela.

-entonces iras con ellos?-

-no lo creo me da flojera ir con ellos… oye que clases tienes ahorita?-

-pues hoy solo tengo dos y son con la misma maestra una es fotografía y la otra es historia del arte en Grecia.-

-ok, te acompañare en tus dos clases.-

Entramos al salón y las primeras horas pasamos desapercibidos, pero después de un rato la maestra se dirigió a El.

-joven yo a usted no lo conozco-

-si me conoce, y hace un par de semestres me dio clases maestra-

-muy bien, y que hace aquí entonces?, si este no es su salón ni su semestre.-

-acompaño a un amiga, y parte la cultura griega se me hace de las más interesante.-

-esta bien joven pero manténgase al margen, por favor.-

-Si maestra.-

-Hoy hablaremos del algo muy interesante, la historia de Artemisa y de Galenthias.-

En el mundo de la antigua Grecia, los poetas encontraron en Artemisa la cazadora, la diosa con tres formas, siendo sus otros dos aspectos Selene, la Luna del cielo y Hécate, una misteriosa diosa del inframundo. La triple diosa puede ser interpretada como tres fases del cielo lunar: el arco de plata que lleva Artemisa representa la Luna nueva, Selene es la Luna llena madura, y Hécate, lo oscuro de la Luna. La propia Hécate presenta el mismo simbolismo triple, siendo descrita a menudo con tres cuerpos o con tres cabezas. Va errando entre las almas de los muertos y su llegada se anuncia con el aullido de los perros. Habita en las tumbas y en los lugares solitarios en los que hay una encrucijada de caminos, y enseña las artes de encantamiento y de brujería. A veces se la representaba como a una vieja arpía, mostrando los últimos instantes del ciclo de la Luna, ofreciéndosele libaciones al final de cada mes. Artemisa asociada a la luna, era la protectora de los partos de las mujeres, y también de la juventud. Hecate, otra personificación de la Luna, está velada de vapores y su cara rojiza a veces logra penetrar entre las nubes para asustar a los hombres. Ella es reina de los caminos, de las calles de las ciudades, de los patios y de los cementerios. Es la diosa de los espectros, de las invocaciones infernales, el nombre que pronuncian los magos en sus conjuras y encantamientos.

Por otra parte Galenthias, la mujer que se convirtió en gata y se sumó a Hécate en su regencia de las tinieblas durante el esplendor griego, se movían juntas Entre los pilares del Templo de Zeus, los balcones del Fuerte de Bourtzi, las callejuelas petrificadas de Monemvasia, a los pies del hombre vestido de foustanella al Norte, en un astillero temporal en las playas aledañas a Poros, bajo cada una de las tres campanas de una iglesia en Santorini, o caminando sigilosas entre las sillas y parasoles del distrito de Rethymno; e incluso, simplemente en los brazos de una niña del Karpathos en su traje típico de rojos y bordados hasta las zapatillas.

Tras varas leyendas y mitos mas, la maestra nos dejo investigar un poca mas sobre todo esto y representarlo en un una pintura al oleo como ella nos a había enseñado.

Al terminar la clase salimos juntos del salón, pero “el” se veía raro, estaba callado, serio y pensativo, estaba perdido en sus pensamientos.

-te pasa algo?-

-no solo pensaba en algunas cosas.-

-como en que?-

-pues, cosas, recuerdos, sueños.-

-sabes, todo esto es muy raro para mí, hasta hace poco no sabía quien eras, donde vivías, pero sin embargo sabía que eras tú la que buscaba-

-¿yo?, ¿para qué?, no me asustes dime que pasa.-

-desde hace aproximadamente un año, he tenido sueños raros, en ellos veo una mujer extraña de apariencia sombría, que busca resolver su pasado el cual solo alguien sabe y ella lo esta buscando, es como esa película, como se llamada… no recuerdo el nombre.-

- es más por que no me acompañas a donde trabajo para que conozcas el local que esta muy cerca de tú casa-

-¿en serio?-

-Si, además es un lugar muy entretenido te va a gustar-

-ok, vamos te acompaño un rato-

- y sobre lo de hace rato no me tomes muy enserio, se me hace algo tonto, alucino mucho, ¿no crees?-

Captulo I

Nuestro primer encuentro

Al cruzar le mire como se mira a todas las personas al pasar la calle, pero el me causo una rara sensación pues al haber pasado y al poco rato tras mirar en la ventana de una auto que pasaba me percate de que me seguía, a lo cual no voltee y me senté en una pequeña banca en el parquecito dedicado a un poeta de apellido “Allan Poe”, esperando así que el siguiera su camino, pero tras haber creído que lo había perdido, apareció del camino y se sentó a mi lado… tres unos segundos de silencio interrumpió diciendo .

–“es una bella tarde para salir a caminar no lo crees.”-

No respondí a la pregunta, tras otro momento de silencio pregunto algo que no puede evitar responder

–“crees que haya algo mejor que el rock?”-

-no lo se… toda la música es bella dependiendo desde que perspectiva la mires-, respondí.

-mmm, puede ser, no lo había visto desde esa perspectiva. por cierto, gusto en conocerte, me llamo…

-no crees que me respondes preguntas que yo no te hecho, y por que es un gusto conocerme si no sabes quien soy-

-Disculpa no quise incomodarte, tal vez me adelante a los hechos comenzamos de nuevo?-  me extendió la mano mientras sonreía.

-soy Samara, y solo te gusta el rock? –

Tras esa breve presentación, comenzamos a platicar supe quien era, a que se dedicaba, donde vivía, y a cada respuesta que obtenía, tenia una pregunta que responder, al pasar un tiempo y percatarnos de que el  sol dejaba el cielo y cedía su lugar a la luna decidí que era momento de ir a mi casa con lo que me dispuse a despedirme, pero el se ofreció a llevarme, con lo que caminamos por toda la avenida hasta llegar a mi casa.

-Te veré de nuevo?-dijo desde la orilla de de la acera.

-mmm, probablemente nos encontremos mañana.-

-ok, mañana paso por ti temprano para ir nos juntos te parece?- a lo que camine cerca de el para no gritar.

-pues si quieres, pero yo soy muy puntual si no llegas a tiempo me voy sin ti.-

-de acuerdo, aquí estaré antes de que salgas de tu casa par irnos juntos, descansa.- me abrazo y me sentí extraña como si me quisiera decir algo mas.

-tu también descansa, y por cierto…es un gusto conocerte-una sonrisa se dibujo en su rostro como la de un niño al recibir un presente en navidad, parecía q iba saltar pero se mantuvo firme en el piso.

-jaja, nos vemos.-

Corrió un poco, tras cruzar la calle saco unos audífonos de su bolsa y un reproductor de su pantalón, continuo caminado y bailando mientras yo lo veía  por la ventana de la entrada, tras perder su silueta en la calle sentí como Ágata rozaba mi pierna la tome y la cargue y caminamos a la cocina, tienes hambre verdad? Me miro y como si hubiera una sonrisa  en su rostro maulló, me pregunte, será posible que me entienda una gata?, y no era para mas mi duda pues esta gata, a los pocos días que había llegado a vivir a esta cuidad la había visto en el barandal de la casa sentada mirando a mi ventana, intente llamarla pero no me hacia caso solo se quedaba en su lugar sentada fija, le ponía platos de comida y no los tocaba, veía como otros gatos llegan a comerlo, pero una noche cuando me iba a mi habitación a descansar mire a la luna llena y admire su belleza… y unos pequeños golpes irrumpieron en la puerta interrumpieron mi pre-sueño, me levante pensando..Quien será a estas horas de la noche?, me dirigí a la puerta y sin prender la luz me acerque a la ventana, moví lentamente la cortina pero no vi a nadie, salte del susto que me causo esa pequeña gata que siempre veía en el barandal de mi casa, pues ahora estaba frente a mi y maullaba como pidiendo que le abriera, así que lo hice, al instante mismo ella entro en la casa se dirigió a la sala dio varias vueltas a la alfombra y se recostó, en la entrada había un pequeño y curioso plato con un nombre escrito “Ágata” que curioso nombre para una gata, también estaba un pequeño juguete en forma de ratón, te mudaras aquí Ágata? Con lo que un maullido respondió a mi pregunta…mmm pues esta bien pero si alguien te reconoce te devolveré.

-Que quieres hoy de cenar hígados o pescado?- puse ambas latas frente a ella pues me gustaba ver como después de un rato, posaba una de sus patas en la lata que quería y la empujaba hacía delante. Esta bien hoy quieres cenar pescado, deja lo caliento un poco por que estaban en el refrigerador, después de haber cenado ambas fuimos a ver televisión, las noticias del día no eran diferentes del día anterior, “secuestran y la hija(o) de tal famosa”, “encuentran irregularidades en el gobierno de aquel”, “robaron ese lugar y se llevaron tanto”, “amaneció un muerto así y así en quien sabe donde”, por que habrá tanta violencia en este país?, pero Ágata no respondió solo me miro se dio la vuelta y siguió viendo la televisión, “hoy tenemos luna llena, y parece que percibiéramos a Marte por su gran color rojo, miremos las imágenes ”, con lo que de un golpe se levanto Ágata y se dirigió frente al televisor una vez pasadas las imágenes de la luna se pare en la repisa de la tele y comenzó a poner su pata como queriendo tocar la luna.

-Es preciosa verdad, a mi también me gusta mucho la luna, es tan bella, es como una linda mujer, ja- con lo que Ágata se sentó me miro fijamente y maulló lenta y pausadamente.

– Ágata, hoy estas muy extraña mejor vallamos a dormir- apague el televisor y me fui a mi recamara ella se quedo en la ventana viendo al a luna.

Sofía como otras tantas veces imaginaba…

Después de un rato de dejar esto, continuo, gracias por leerlo, los dejo con una pequeña historia

 

 

Sofía veía como sus paredes se transformaban, como algunas cosas tomaban vida, como el sol reía y la lluvia se divertida al caer en la ventanas, pero esta vez a Sofía le tocaba quedarse en casa de los abuelos, o eso había dicho papá y mamá, y no sabía si Gibbons la acompañaría, Sofía no conocía la casa de los abuelos, ellos siempre venían a casa, pero los cuatro no iba a la casa de los abuelos -¿Cómo será la casa de los abuelos?- pensaba Sofía.

De pronto llego una idea a su cabeza, vio la casa de los abuelos… era pequeña y por fuera se parecía a la del cuento de aquella niña que escapaba del lobo, tenía una rejita blanca y un caminito que llevaba directo a la puerta, a un lado estaba el coche blanco que parecía sonreír, donde siempre llegaban los abuelos, un árbol por ahí, y otro más lejitos, así que Sofía corría para tocar la puerta pero antes de llegar a ella, la puerta se abría y la abuela salía sonriendo de ella.

-mi pequeña galletita…- miro alrededor la abuela, -¿y donde esta ese pequeño y hermoso gato?- Pregunto la abuela, pero Gibbons venia corriendo tras de Sofía, sigilosamente como todos los gatos acostumbran.

-¡Abuela!- grito con emoción Sofía, -¿Comeremos galletas de chocolate?- La abuela asintió con la cabeza.

Pero justo cuando estaba por entrar al a casa de la abuela, una voz se escuchó desde atrás, -Sofía mira por la venta-.

¿ventana?, pensó Sofía.

-mira los juegos que hay en el parque, en estos días vendremos-, súbitamente Sofía recordó que solo era imaginación y que no estaba frente al a puerta de la abuela, si no dentro del coche en camino a casa de los abuelos, miro por la ventana y lo que vio le agrado, era un pequeño parque de frente, pero si mirabas a los lados parecía que los arboles no acababan, y lo que miraba le agradaba, un gran circulo y con unas varitas que giraban, se parecía a ese objeto que papá llevaba en la mano, y chorros de agua parecían bailar alrededor de ese gran circulo, enfrente de ella figuras de animales como los de sus libros, pero era raros, ya que tenían espacios huecos donde vio niños jugando, diferentes estructuras de metal que no conocía, algunas parecen tortugas o la lengua de un dragón, algunas eran largas y retorcidas otras parecían escaleras torcidas… eran raras, pero parecían divertidas, pero repentinamente su atención dejo de ver los juegos y miro algo que la dejo emocionada, en la televisión las llamaban flores, pero no estaba segura ya que había miles de ellas en el camino y formaban pequeñas estructuras, así que Sofía pregunto sin dudarlo.

-Mamá ¿esa son flores?- mientras señalaba los montículos de colores.

-Si Sofía, son flores-. Mientras las veía mamá y el teléfono de papá sonaba. Papá contesto y río, parecía que se divertía al teléfono, colgó y le dijo a Sofía en voz baja, -quieres pasar a ver las flores más de cerca, tenemos tiempo para mirarlas un rato-.

Una gran sonrisa se dibujó en la cara de Sofía, -¡Sí!- fue todo lo que pudo articular Sofía, pues en su mente pasaban mil ideas más. Papá estaciono el auto cerca de las flores, primero bajo papá y corrió del otro lado para abrirle a mamá, Sofía y Gibbons, pero el parecía poco interesado en las flores.

-Gibbons despierta, ¡papá nos trajo a conocer las flores! – Grito Sofía mientras rasca la cabeza de Gibbons, el solo se molestó en bostezar, pero al mirar que la puerta se abría se estiro para bajar.

-espera Gibbons- le dijo mamá y agarro al gato para poder abrazarlo,

-no puedes andar por aquí sin tu collar y tu cascabel, es importante para que sepamos donde andas, es un lugar bastante grande- al tiempo que colocaba el cascabel en el cuello del gato.

Sofía corrió mientras el sol brillaba tras de ella, era un sol cálido, era el sol de mañana, al acercarse Sofía no creyó lo que veía, colores en todas partes. Algunos que no conocía otros que parecían brillar unos mas bailaban con el viento, mamá pronto llego cerca de Sofía al tiempo que papá se acomodaba en una banquita cera de mamá, Gibbons y Sofía.

-espera pequeña que voy detrás de ti-, Sofía se detuvo pero parecía que sus pies no podían obedecerla y saltaban, -¡corre mamá, corre!- mamá pronto alcanzo a aquel par de exploradores, pero Gibbons se dio por vencido y se recostó en el pasto.

-¡Mamá, mamá!, como se llama esa flor, y esa, y esa roja, y esa que parece campanita, y esa que parece nube, ¡mamá!- Sofía gritaba y señalaba al mismo tiempo que saltaba, mamá se colocó en cuclillas mientras la abrazaba,

-bien Sofía te diré los nombres de aquellas flores que recuerdo, pues algunas igual que tú, no las conozco- beso la mejilla de Sofía que no dejaba de saltar.

Bien amor, esa flor que esta frente a nosotras se llama achicoria, es una flor muy bonita, con muchos pétalos pequeños que parece al final dientitos, me gustan pues son de color azul, aquella cerca de Gibbons se llama adonis, es una hermosa flor del mismo color que la corbata de papá y un pequeño punto amarillo corona esta flor color vino, ¿sabías que hay una historia por cada flor?, antes de que mamá terminar se escuchó un grito de alegría,

- cuéntame las todas mamá-. Sofía saltaba más que antes,

- bien hermosa veamos…- mamá pensó y se acordó de la historia de la flor Adonis, pero no quiso contarle la historia llena de filosofía y palabras rebuscadas sobre venus, marte, júpiter y amor y desamor, así que, lo contaría de forma que Sofía entendiera.

-Hace tiempo cuando los seres humanos vivían diferentes y los dioses gobernaban la tierra, ellos habitaban en el cielo pues eran especiales, había un rey que tuvo un hijo, y le puso por nombre adonis-, Sofía empezó a imaginarlo, era un rey grande, lleno de joyas y una capa más grande que su casa, he imagino adonis, un niño con una gran sonrisa y una sábana amarrada en el pecho, o eso decía mamá, aquellos dioses los vio, como el gigante que conoció en el bosque. Al tiempo que mamá le contaba Sofía imaginaba.

–Adonis era muy bonito, y conoció a Venus, pero Venus era una diosa, ella cuidaba del amor y la belleza, bajo a la tierra para conocer a Adonis, Marte que era otro dios, se convirtió en jabalí por creía que adonis era malo, adonis era un buen cazador así que creyendo que era un animalito del campo, lanzo una flecha a Marte hecho Jabalí, Marte herido rodeo a adonis y lo alcanzo mientras caminaba y le mordió, Adonis enfermo pronto, un día sus ojos no se abrieron más y el dios del viento se acercó a Venus para contarle lo que le había pasado a Adonis, ella corrió a buscarlo donde se encontraba dormido, pero al llegar ya no estaba Adonis, así que ella lloro y cuando sus lágrimas cayeron al suelo crecieron flores , las miro y les dio el nombre de Adonis, para acordarse de el para siempre-. Mamá se quedó callada esperando una respuesta o mil preguntas de todo lo que mamá le había contado. Sofía lleva rato que había dejado de saltar.

-Mamá que bonita historia- Contesto Sofía lo que no sabía mamá es que no hace muchos días, Sofía había visto en el televisor un película sobre dioses y esa cosas, por eso Sofía entendía en gran parte de lo que mamá le había contado.

Eran meses fríos se acercaba diciembre y entre las flores vio unas muy hermosas que rodeaban todas la demás flores, eran de colores muy hermosos unas amarillas, otras blancas, muchas rojas, unas cuantas naranja, unas que parecían que las habían pintado mal y unas que parecían tener puntitos.

-mamá ¿cómo se llaman esas? Y ¿por qué todas son iguales pero son de diferentes colores?-. Sofía señalaba las nochebuenas.

-Amor esas flores se llaman nochebuenas, o estrella de la navidad y no son sus pétalos de colores, si no sus hojas, los puntitos amarillos del centro son sus flores- le dijo mama a Sofía, al tiempo que sin importarle se quitó el chal que llevaba y lo tiro el pasto recostándose y junto con Sofía, que coloco su cabeza en el vientre de mamá.

-ohh- es lo único que pudo decir Sofía.

Te contare la historia de las nochebuenas, Sofía solo asintió con la cabeza.

-Antes de que Hubiera edificios y parques, entre calles y autos, existió un pueblo llamado Los Azteca, ellos eran un pueblo que gustaban de los colores y los plumas de aves, usaban miles de colores en sus ropas y grandes adornos como coronas hechas con oro y plumas, también tenían dioses, pero estos dioses representaban a la naturaleza y cada cosa importante tenía su dios, así como en la historia de adonis-. Sofía no podía imaginar mucho pues desconocía como eran los aztecas y era la primera vez que escuchaba de algo así, pero sabía que mamá no dejaría con una duda a Sofía, así que pronto le enseñaría una foto de un azteca o una pintura o la llevaría a algún lugar donde podría conocerlos. Pero decidió no interrumpir a mamá con aquella pregunta.

-Entre ellos había un rey llamado Moctezuma, lo conocían como Emperador, él era Emperador de varios pueblos, entre ellos había uno llamado “Chontales”, Los Chontales no querían de Emperador a Moctezuma y no le obedecían, asi, el Emperador molesto, mando aun ejército para que no los dejaran vivir en Tlasho que era su cuidad, muchos chontales pelearon, pero el ejército era muy grande y perdieron, cuando los chontales no vivieron más en Tlasho y de la sangre que derramaron, Tezcatlipoca dios de la tierra hizo crecer unas bellas flores de hojas rojas que representaban el espíritu de los derrotados-. De pronto papá se acostó junto a ellas y continúo con la historia.

-Un día paseando por el pueblo de Tlasho el Emperador vio unas flores en un cerro llamado Cuetlaxochitlá, al acercarse a esas bellas flores de hojas color rojo brillante, le gustaron tanto que decido llevárselas a su gran jardín en el palacio imperial y cuidarlas, a las flores les gusto su nueva casa y los guerreros convertidos en colibríes por ser grandes luchadores, gustaron de las flores y las esparcieron por todo el reino.- Sofía imagino muchos, montones de colibríes jugando y cantando, flores por donde quiera y gente riendo.

-wow que bonita historia, pero, ¿quiénes son los astepas?-, pregunto Sofía un poco confusa,

-jajaja- rieron papá y mamá –Aztecas corazón, pronto iremos a una de sus casa- aseguro papá,

-está bien papá, ¿puedo tener un colibrí?- pregunto Sofía.

-Creo que no amor-. Le dijo mamá,

–Con Gibbons está bien, a él le debes dar todo tu amor, además los colibríes no pueden estar encerrados en jaulas- y justo cuando mamá decía eso un colibrí se acercó a una nochebuena,

-Sofía voltea a tu derecha y no hagas ruido un colibrí nos ha visitado-.

Sofía volteo rápidamente pero se tapó la boca, pues tenía ganas de gritar por la emoción, el colibrí era hermoso, parecía que sus plumas brillaban con el sol y  no tener alas, de lo rápido que las movía, no demoro mucho en posarse en una ramita cercana, ya que sentía estar solo por el silencio que lo rodeaba, Sofía lo miraba y no podía creerlo, tenía tantos colores que parecía brillar, pero entre las flores, Gibbons tenía otros planes, justo cuando iba saltar sobre el colibrí su cascabel se escuchó y el colibrí voló rápido y se perdió en el cielo, Sofía se quedó callada y comenzó a reír, papá y mamá no entendieron, pero Sofía se reía porque Gibbons parecía un león entre las flores y pronto grito

– Gibbons no puedes jugar con un colibrí, es muy rápido y vuela, pero te puedo cargar un rato si quieres-, los pequeños ojos violeta de Gibbons comenzaron a brillar mientras una sonrisa crecía en el rostro del gato, su pelo brillaba en azul como el del colibrí. Mientras caminaba hacia Sofía, Gibbons sonaba, parecía no agradarle y por eso no se movió de su lugar gran rato, pero no le importaba, mientras llegara a los brazos de Sofía.

La pequeña Sofía amaba a ese gato de ojos violeta y el gato la amaba a ella.

Nota: Tlasho es Ahora Taxcala y Cuetlaxochitlá proviene del náhuatl cuetlahui , que significa marchitrse y “xóhitl”, flor. “Flor que se marchita”

Sofía…y la lluvia

Era un día como cualquier otro, Sofía se acaba de despertar, pues la luz del día le brillaba en la cara, sus pequeños ojitos avellana entre abiertos, su cabello alborotado, su pijamita de gatitos, era la pequeña Sofía, se dispuso a levantarse, se acercó a la orilla, busco sus pantuflas rosas y una vez calzada, se acercó a su buro y busco un cepillo, no podía andar por la casa toda “feíta”, peino un poco sus risos castaños, tomo el broche blanca que le había regalado la abuela y acomodo su cabello, no se quitó la pijama ni las pantuflas, mamá ya le gritaba para que bajara desayunar.

-¿Dónde estará Gibson?- se preguntaba Sofía mientras salía de su cuarto. El señor oso se encontraba mirando por la ventana, algunas barbies tomaban el café mientras otras dos platicaban en el carro, su pulpo tom y la iguana lola estaban en el buro mirándose en el espejo, algunos conejillos de peluche andaban por ahí, y la gran lámpara de Jack los cuidaba a todos. Sofía bajo casi corriendo por las escaleras.

- mamá, mamá y Gibbons?-

-no se hija, no lo he visto- mientras, mamá miraba por si estaba afuera.

-y si se lo llevaron los extraterrestres y ahora es un gato mitad robot?-, pensó Sofía, -mamá no se lo abran llevado los extraterrestres?-, pregunto Sofía mientras brincaba, se notaba que estaba algo preocupada.

-no lo creo hija… Gibbons es fuerte los hubiera atacado con golpes de kun-fu, pero sabes que, a lo mejor ya tiene novia!- mamá se rio en voz baja.

-Gibbons no puede tener novia es un gato pequeño-, Sofía no podía creer lo que le decía mamá. De pronto aquel gato de ojos purpura entro por la puerta del patio, maulló para avisar que había llegado.

-vez hija, no pasó nada, ahí está Gibbons, salió a pasear ya que no te despertabas-, mamá terminaba de preparar el desayuno.

-Gibbons, Gibbons, ¿dónde andabas? Estaba muy preocupada por ti, es cierto lo que dice mamá, ¿QUE YA TIENES NOVIA?-. Preguntó Sofía con las manos en la cintura, a decir verdad, Gibbons no se mostraba nada inmutado, solo se dignó a maullar cerrando los ojos y una vez callado coloco su cabeza del lado.

-Gibbons te hice una pregunta-, Sofía se sentó cerca de Gibbons, -si tienes novia dime, aunque yo creo que eres un gato muy pequeño, ¡aun no vas ni al escuela!-, Gibbons maulló.

-Bueno Gibbons es momento de que desayunemos- Sofía tomo entre sus manos a Gibbons y lo llevo a la mesa, lo bajo cerca de su traste para sus croquetas, ella se sentó a la mesa y sus pequeños pies colgaban y se balanceaban de atrás hacia delante, -mamá ¿que comeré hoy?- preguntaba Sofía mientras se colocaba un babero para no ensuciarse.

-pues hoy comeremos, tortas de papa y jamón, verduras con mantequilla, un poco de sopa de letras y como postre, duraznos con crema-, mamá sonrió al final.

-¿Todo eso mamá? ¿No es mucha comida?, ¿nos llenaremos nuestras pancitas hasta que explotemos?- Sofía se acariciaba y miraba su estómago.

-No te preocupes hija dependiendo del tamaño de cada uno, es la porción de alimento que nos toca-.

-¡Está bien mami!-, mientras Sofía afirmaba, mamá le servía un poco de sopa y un tanto mas para ella. Una vez con el plato frente a Sofía, miro que estaba lleno de letras, unas que nunca había visto, ella pensaba que la a, e, i, o, u, era suficientes letras, pues en los videos que veía en la TV, solo pasaban esa letras.

-Mamá ¿que es esa letra que parece un palito separado?-.

-¿Cual corazón?-, mamá no alcanzaba a ver sentada.

-Mira esta-, mamá se acercó, era la letra “ye” la que señalaba Sofía.

-Esa letra se llama “i griega” o también “ye”-, Le dijo mamá, después de eso regreso a su lugar.

-“I grieba!” ¿porque se llama así mamá?, quienes eras los bri…ri…ebros-.

-Ja, ja, ja-, rio mamá, -son griegos, los griegos son un pueblo que vivieron hace mucho tiempo, ellos usaban esa letras porque les gustaba, ellos existieron hace mucho, mucho tiempo-, fue la mejor explicación que mamá pudo darle y esperaba que Sofía entendiera.

-y como la usamos nosotros?-. -pues sencillo, cada vez que preguntas algo es posible que ahí este esa letra, lo que pasa es que es tímida así que casi nadie sabe que anda por ahí-.

-oh!- Sofía se tapó la boca con las manos –¡está bien mamá, no preguntare más de ella porque si no se asusta!-, siguió comendo su sopa y no pregunto más, después de a ver acabado de desayunar le paso una idea por la mente… papá no desayuno con ellas.

-Mami, porque papá no desayuno con nosotros?-, pregunto Sofía mientras Gibbons jugaba entre sus pies.

-Ha pues mira bebe, papá salió temprano porque tenía que ver a unas personas, ellos escucharan la nueva canción que escribió, porque verán si papá puede escribir más para una película-, Sofía no entendió mucho de sí, solo que papá no estaba por que fue a ver a sus amigos, pero prefirió no preguntar más he ir a jugar un rato afuera.

Cuando salió Sofía, miro que no había sol y se preocupó, -¡mamá el sol no está!, ¿se fue adormir?-, mamá salió a ver qué pasaba.

-no se fue adormir hija, el sigue allá arriba, pero las nubes traviesas no lo deja brillar, porque están jugando a las escondidillas-, mamá se sentó en el pasto.

-Mira te voy a explicar hija-, -¡aja!- dijo Sofía, junto ambos pies y se acomodó en el pasto con mamá, – cuando el sol calienta el agua, esta se hace vapor, así como humito blanco, después sube alto y entre más vapor suba se hacen las nubes en una máquina de hacer nubes, que está allá arriba-, Mamá señalaba el cielo.

-Ahhh!- dijo Sofía ya acostada en el pasto. De pronto una gota callo en la mano de mamá.

-Pequeña creo que tendrías que jugar adentro, comenzara a llover-, mientras, mamá se levantaba del pasto.

-Pero mamá porque tiene que llover, ¡así no puedo jugar!- replicaba Sofía mientras buscaba a Gibbons, pero él desde ya hace un rato, estaba dentro de la casa, pues como a todo gato, la lluvia no es de su agrado.

-Adentro te explico hija-, tomo a Sofía entre sus brazos pues sin previo aviso, más gotas grandes caían del cielo. Una vez dentro Sofía se sentó en el sillón que está pegado a la ventana y miraba como el vidrio se llenaba de gotas que después se juntaban con otras para avanzar mar rápido por la ventana, mamá se acercó a Sofía, ella parecía un poco desilusiona por la lluvia.

-Sofí, mira, la lluvia sirve para mmm… vez las plantitas, pues a pesar de que las riego diario la lluvia les ayuda mucho. La lluvia les da vitaminas especiales y un baño a las plantas, algunos bichitos toman agua de lluvia, así los peces no se quedan sin casa, pues ellos viven de agua que cae del cielo, la lluvia no es mala, ayuda a muchos-, Sofía seguía viendo por la ventana, iré por un vaso de leche y galletas.

Mamá se levantó del sillón, y Sofía no hizo nada. Lo que le pasaba Sofía era que pensaba en lo que mamá le contaba y veía las gotas jugar entre ellas, parecía que se resbalaban por la ventana y al ver a otra gota la abrazaban para seguir jugando. De pronto Sofía tuvo una idea, ¿de qué están hechas las nubes?… ¿serán acaso de algodón de azúcar?, -no, las nubes no pueden estar hechas de azúcar. El agua de la casa no tiene azúcar así que no son de azúcar-, ¿serán acaso de papel?, -no, tampoco pueden ser de papel, porque sino se romperían, pues mamá dijo que las nubes tenían agua-, ¿estarán hechas de trapo?, -lo más seguro es que estén hechas de trapo!-, pensó segura Sofía. –Si deben guardar agua, deben estar hechas de trapo, ya que mamá, cada vez que se cae agua o leche en la casa, toma un trapo y limpia dejando seco-, -¡ya se quien sabrá, el gigante de las nubes!-, pero su sonrisa se tornó en enojo otra vez, estaba lloviendo y no podía salir, y papá no llegaba a casa. Seguro el gigante de las nubes tiene una máquina de hacer nubes en la parte de atrás de su casa, pero mirando la lluvia pensó Sofía, -después de todo, la lluvia no es tan mala, alimenta a los bichitos, baña a las plantas, y las gotas se divierten al caer, la lluvia es divertida!-.

De pronto mamá llego con un plato de galletas, de esa que le encantaban a Sofía, unas de chispas de chocolate y un vaso enorme de leche con la pajilla que daba mil vueltas.

-Hija te calenté leche y te traje galletas-, mamá se sentó al lado de Sofía y dibujo una carita feliz en el vidrio que se había empañado por la respiración de Sofía, entonces Sofía sonrió.

-mamá, la lluvia no es mala, es bonita, y me hace sonreír porque paso la tarde contigo viéndola-. -¿mami a ti te gusta la lluvia?-, pregunto Sofía mientras mordía una galleta.

-Si hija. La lluvia me encanta, a tu papá y a mí, nos gusta verla y cuando eras pequeña y llovía, nosotros te acostábamos entre los dos, veíamos la lluvia juntos y el ruido de la lluvia al caer te dormía-.

-¡Si mami!, la lluvia es bonita-. Sofía vio que Gibbons se acercaba a ella, lo tomo entre sus brazos y al poco rato dormía, mamá comía galletas con Sofía y miraban la lluvia juntas… Sofía disfrutaba de la lluvia, la lluvia la hacía feliz….

Dedicado a aquella niña que disfruta tanto la lluvia como yo…dedicado a la lluvia que nos da tanta paz al caminar bajo ella…

Sofía…la astronauta tercera parte. (b)

-Hemos llegado Gibbons-, cuando abrió la pestaña de la caja, la luz la deslumbro. –Estamos en el planeta rojo-, bajo un pie y después otro, sintió piso firme y tomo a Gibbons y lo cargo, -mira Gibbons aquí todo es rojo, el pasto, las plantas, los árboles, pero como será la hoja que necesitamos??- de pronto lo noto Sofía, era el árbol más largo, el más grande, parecía tocar el cielo, era grande, tal vez del tamaño del gigante del bosque, pero Sofía necesitaba una hoja de aquel árbol, pues su nuevo amigo la necesitaba aún más, era un poco nebuloso, la noche era cada vez más evidente y la neblina se acercaba al bosque, sonaba Cyclone aun de Tangerine Dream, en las bocinas de papá, -Gibbons, los arboles parecen flotar, debemos apresurarnos, corrieron y se acercaron al árbol, las hojas crujían a sus pies, -debemos esperar una de sus hojas, pero recuerda Gibbons, debe de ser del árbol de color rojo, caían una tras otra, desaparecían en la neblina, Sofía salto para alcanzar una hoja, pero al tenerla entre sus manos se rompía, así pasaba con cada hoja, pero Gibbons tomo una entre su patas, esta no se rompió, -Gibbons has encontrado la hoja perfecta!!- Gibbons la dejo y Sofía la tomo y se la guardo en la bolsa, corrieron entre la niebla y llegaron a su nave, cerraron la compuerta y se acomodaron. Papá decido que era un mal lugar, así que arranco el auto para acomodarlo, lo movía lento pues estaba cerca de un hoyo, tardo algo en acomodarlo, pues al tener las puertas abiertas, era un poco difícil. –Gibbons regresamos a la tierra, dejaremos la hoja e iremos al cielo, buscaremos al gigante para obtener la bolsa de los vientos-, le dijo Sofía a Gibbons. Papá decidió que ya estaba en un buen lugar el auto, una vez que la nave dejo de moverse, abrieron la compuerta, parecía que no habían llegado a la tierra si no al cielo, todo era nuboso y obscuro. El cielo parecía estar arriba pero también abajo y de algo que parecía una montaña las nubes caían en cascada.

-Parece que no hemos llegado a la tierra, estamos en las nubes, busquemos al gigante, de pronto papá cambio de estación, música clásica se oía en el aire, papá era fan de grandes músicos de la era clásica, Vivaldi, Mozart, Beethoven, Paganini, Tchaikovski, y para el gusto de papá sonaba Caprice n°2 de Niccolo Paganini. Sofía se encontraba entre las nubes, debía encontrar al gigante, así que recorrió un poco el cielo, -es muy parecido a la tierra, pero todo esta entre nubes-, le dijo Sofía a Gibbons, y cerca de algo que parecía una reja, las nubes empezaban a salir, -mira Gibbons esa es la máquina de hacer nubes, y eso parece como un castillo, y mira alguien duerme ahí-, Gibbons se quedó quieto y Sofía empezó a caminar entre las nubes, se acercaba al castillo, y vio que efectivamente el gigante dormía recostado, música salía de su castillo,-Gibbons acércate, el gigante duerme, debemos despertarlo para pedirle la bolsa, Gibbons comenzó a caminar, no le agradaba la neblina, no podía ver mucho además de que mojaba su nariz demasiado, papá estaba adentrado en la música y no notaba su entorno.

-Señor gigante, necesitamos una bolsa de vientos, pues un amigo es gigante como usted, pero él no fue siempre gigante, nos ayudara señor?-.

-los ayudare pero solo una cosa les pediré, quiero algo a cambio de una bolsa de vientos-, grito el gigante.

-que le daremos- pensó Sofía, en la bolsa solo traigo mis fresas y en la otro bolsa las galletas de Gibbons, -señor gigante solo traigo dos cosas pequeñas en las bolsas, le daré a cambio lo que traigo en una de las bolsas, ¿acepta?-

-Está bien niña, aceptare-, papá tomo una bolsa de dulces y los vacío en el asiento, la soplo y le amarro un hilo, -hela aquí niña-.

-Bueno señor ahora debe decir que bolsa quiere, en una hay fresas y en otra, galletas para Gibbons-.

-Difícil decisión, pero mmm, opto por la bolsa derecha- para suerte del gigante y para desgracia de Sofía le tocaron las fresas al gigante, -señor aquí está su premio, Sofía extendió la mano, el gigante tomo las fresas-, Sofía tenía una mirada triste, pues quería comerse las fresas una vez en casa.

-Señorita tome sus fresas y guárdelas, no tengo donde sembrarlas y si las cómo, querer más y tendré que bajar a la tierra, y ahí la gente me tiene miedo-. Sofía se guardó las fresas, sonrió y salto de alegría, -Gibbons, tenemos los vientos, corramos a la nave espacial-.

Papá se quedó callado, miro de reojo donde estaba la nave de Sofía, vio que se metió a la parte trasera del carro, le bajo a la música y puso atención a lo que decía Sofía, -Gibbons es hora de ir a la tierra, debemos hallar la cara del gigante y volverlo a su tamaño y saber quién es!- papá quiso jugar con ellos dos, arranco el coche lo movió para adelante, y lo movió para atrás un par de veces, lo apago, se acostó y no hizo ruido.

-Gibbons, parece que hemos llegado a la tierra-, Sofía abrió la compuerta, -sí, sí, sí, estamos en la tierra!-, la neblina era ya menor, pero la noche era notoria, la obscuridad era cada vez mayor, pero papá ya se había preparado para esto, por medio de un control remoto, prendió las luces externas de la casa, que era reflectores, la luz era tan brillante que parecía de día.

-Gibbons mira, en la tierra aun es de día, debemos apresurarnos a encontrar al gigante-. Sofía salió rápido de la caja y se bajó casi de un salto de la camioneta, Gibbons también salto del auto y camino delante de Sofía. –ahora traemos todo?-, comenzó a revisarse las bolsas, -aquí está la hoja del árbol rojo, y la bolsa de los vientos, donde esta?-, Sofía se asomó en la caja para ver si ahí estaba la bolsa, -Gibbons, aquí está la bolsa de los vientos, ahora debemos partir-, guardo todo entre sus brazos y comenzó a avanzar otra vez entre la maleza, y llego hasta donde estaba la cara del gigante, -señor gigante, aquí esta lo que pido!-.

-Ahora debes de poner todo en mi boca y la magia se hará sola- Dijo el gigante,

-Está bien señor gigante, como diga-. Sofía coloco todo en la boca del gigante y le puso una piedra encima para que no se moviera las cosas.

Al ver lo que Sofía hacía, papá tomo el tapete del auto y se lo enrollo, y como cara se puso una bolsa de papel y un gorro de santa Claus que estaban en el carro, se acercó sin que Sofía le viera, y también atenuaba las luces hasta que parecía que no brillaban.

-ohh, la magia esta pasando-, Sofía no prestaba atención a la cara del gigante, si no que miraba para arriba mientras se hacía cada vez más obscuro, de pronto las luces se apagaron, -no temas Gibbons es solo magia -, papá en ese momento corrió a sentarse en la piedra donde se suponía era la boca del gigante, prendió de nuevo las luces, y cuando se acomodó, la bolsa reventó y Sofía volteo rápido.

-eres tú el gigante?- pregunto Sofía.

-Así es señorita yo soy, pa….. parnolu un viejo morolu, que servía al rey de lago-. Papá inclinó la cabeza.

-Señor pal…pal..pa como dijo que se llamaba?-, pregunto Sofía.

-Parnolu, soy Parnolu-.

-Bueno señor, ahora me dirá por que se quiso comer a la mascota de la bruja.

-Me la quise comer, porque, la verdad, a los morolu nos gustan los peces-.

-pero por que no te comiste uno de lago?-.

-Es que eso eran del rey, bueno señorita y gato explorador, me retiro iré a buscar al rey de lago-. Papá comenzó a caminar en cuclillas, corrió detrás de un árbol y ahí se quitó el disfraz, se quedó quieto hasta que Sofía dijo, – Bueno Gibbons ahora podemos ir a contarle todo a papá y mamá, corre Gibbons es momento de irnos-. En ese instante papá rodeo a Sofía y se acomodó en la banca fingiendo que dormía con un libro en la cara, -papá despierta vimos a, un gigante, era enorme, y después lo ayudamos a ser pequeño, porque comía peces, pero, después, Gibbons me ayudo a cazar hojas, y subimos a las nubes, y había otro gigante,  le di mis fresas, pero mejor me las quede y salte, y Gibbons sonreía y me ayudaba, y yo fue al, al, espacio!! y, papá despierta, papá-. Papá movió la mano y se quitó el libro de la cara, todo eso te paso en unas horas?, wow hija!!, sabes, es momento de meternos a la cabaña, mamá preparo la comida, que parece más una cena por la hora, corre hija, te subiré a mis hombros, carga a tu gato. Sofía tomo a Gibbons entre sus brazos, -ahora sí, este es un viaje en canguro a la cabaña!-, Sofía reía mientras papá saltaba, Gibbons otra vez, parecía de trapo, las voces cesaron en el bosque, las aves nocturnas cantaba, los grillos parecían tocar un violín, el agua estaba quieta, parecía un espejo, y es así, como Sofía y Gibbons, ayudaron a un gigante y viajaron al espacio.

Sofía…la astronauta tercera parte (a).

Sofía avanzo de nuevo por la maleza para salir de aquel lugar, una vez fuera vio que papá y mamá se encontraban en la mesa de campo cerca del lago, acomodaban el mantel, después acomodaban los alimentos, parecía algo cansado, además, “Sofía no tenía la estatura para cargar cosas pesadas”, mamá había dejado algunos alimentos sobre la banca, al alcance de las manos de Sofía, ella vio unas fresas rojas y muy grandes, -mmm, se me antojaron las fresas-, le dijo Sofía a Gibbons, -Gibbons quédate aquí, yo iré calladamente a traer unas fresas, y un puño de galletas para ti-, a Gibbons le encantaban las galletas que mamá le compraba en el supermercado, una vez viendo la tv, paso un comercial de, “el nuevo placer de los gatos, porque ellos, también disfrutan de una botana” Gibbons corrió a la pantalla y puso ambas patas en ella, Sofía salió en busca de mamá –mamá, mamá, corre, corre, Gibbons quiere galletas!!-, mamá camino con Sofía hasta la sala, y Gibbons aún seguía recargado en la tv.

-Gibbons rayaras la tv Con tus uñitas-, mamá agarro a Gibbons de la cintura y se sentó con ambos en el sillón, -está bien Gibbons, te comprare galletas, Sofía, tienes que recordar que galletas le compraremos, esa es tu responsabilidad ahora- , Sofía una vez en el súper,  recordó que debería comprar, “la caja con un gato rojo que sonreía”, desde ahí Gibbons, “es adicto a las galletas”.

Gibbons parecía  a veces más perro que gato, acepto la orden de Sofía y se quedó sentado en su lugar, veía como Sofía avanzaba lentamente, casi arrastrándose entre el pasto, Gibbons movía la cola de un lado a otro, esperaba sus galletas.

Una vez cerca de la banca, Sofía se puso en cuclillas, extendió su mano y tomo una fresa, -tal vez dos-, pensó Sofía, y así pues,  resulto que traía un par y dos más de fresas en la bolsa, rodeo la banca pero no veía las galletas, miro para atrás y ahí estaba Gibbons, sentado, moviendo la cola, rodeo la mesa por atrás y se acercó a mamá,

-mamá-, susurro Sofía, -donde están las galletas para Gibbons-.

-por qué susurras Sofía, que está pasando??-

-Gibbons está esperando allá atrás, no voltees rápido pues te vera y pensara que hice trampa-, mamá volteo lentamente y de reojo vio que efectivamente, Gibbons está sentando, moviendo la cola.

-ya lo vi, las galletas son estas, te bajare la bolsa a la orilla de la banca, toma las que quieras, pero que no sepa Gibbons-, susurro mamá mientras bajaba la bolsa.

Sofía conto las fresas –una, dos, tres, diez, nueve, cinco, cinco fresas, tomare cinco galletas para Gibbons, una, dos, tres, nueve, ocho, siete, seis, diez, cinco, listo!!, gracias mamá, shhh!!- le giño el ojo a mamá, mamá respondió igual.

De nuevo parecía que se arrastraba Sofía, aunque creo que yo, realmente parecía más como un escarabajo con un gran caparazón, una vez que llego con Gibbons, él la miraba fijamente, parecía decirle, ¿y mis galletas?, pero solo movía la cola, Sofía saco el contenido de sus bolsas, varias galletas y unas fresas, las comenzó a repartir –una galleta para ti, una fresa para mí, una galleta para ti, una fresa para mí, de pronto se acabaron las fresas, sobraron dos galletas, Gibbons algo salió mal, pero bueno, tienes más galletas, puedes comerte tres– Sofía tomo una fresa y comenzó a morderla, Gibbons solo movía la cola, Sofía iba tomar otra fresa, pero  vio que Gibbons solo movía la cola, -Gibbons no tienes hambre?- , Sofía espero que Gibbons tomara un galleta, a lo que Gibbons tomo una, la comió, y siguió solo moviendo la cola.

-tienes razón, debemos guardar para el viaje, no sabemos cuánto dure, tal vez nos sirvan después-, vieron el  auto cerca, con todas las puertas abiertas, y adentro, una gran caja de cartón que parecía un cohete,- esa era la nave espacial que esperábamos, vámonos Gibbons!!-.

La Nave era enorme, tenía varios asientos, muchos botones, apretó uno y todo se prendió, una voz  dijo “XHRT, listos para la  música que los llevara…lejos de esta tierra” y el sonido de una nave espacial se oyó,

-Gibbons, la nave esta lista, toma tu casco y abróchate el cinturón!!-, dijo Sofía mientras entraba en la caja, una olla sirvió de casco para Sofía y para Gibbons, su listón tenia magia, y no necesitaría casco.

Una vez en la nave todo estaba listo, apretó más botones, las ventanas se cerraron, las puertas se aseguraron, la nave empezó a saltar, -Agárrate fuerte Gibbons, estamos despegando-, papá arranco el coche para ponerlo bajo un roble en la orilla del terreno, así si llovía, no se ensuciaría tanto. La tarde se acercaba el sol se veía en la orilla del lago, la luz del sol que casi moría en el horizonte, iluminaban el bosque parecía otro sitio, papá apago el motor y volvió abrir las puertas, se recostó en la silla y le subió a la radio, sonaba Stratosfear de una banda que papá adoraba, Tangerine Dream.

Sofía…la Astronauta. segunda parte

Una vez en el carro, vio cómo su casa se hacía cada vez pequeñita y parecía que cabía en sus manos, coloco una sobre otra y tras la ventana, su casa cabía ya en sus manos, así que decidió guardársela en la bolsa, pero no era la única, varias casa se hacían pequeñas y pequeñas, pero a Sofía solo le interesaba llevar su casa, -“las demás pueden esperar”- pensó Sofía, además de que no habría tanto espacio en sus bolsas, conforme avanzaba se daba cuenta de algo. Las casas empezaban a desaparecer y solo se veían “grandes patios”

-mamá, de quien son eso patios enormes-.

-no son patios hija-, rio mamá –son pastizales para las vacas y otros animalitos, o algunas veces, los usan para sembrar cosas que después come la gente,- le dijo mamá a Sofía.

-ahh, entonces mamá, ahí siembran papas, calabazas, zanahorias, huevos y pollos, hay árboles de pollos mamá?- Sofía se imaginó un árbol enorme como su duraznero, pero en lugar de hojas y duraznos, eran pollos y abajo, florecían huevos junto a las zanahorias y papas.

-Hay hija- mamá rio de nuevo, mamá decidió alimentar su imaginación, a decir verdad, a mamá le encantaba imaginar, nunca perdió esa costumbre, a los papás de mamá no les agradaba mucho la idea, pues creían, “que la imaginación no te lleva a nada, y solo te desvía de las cosas importantes”, pero a mamá nunca le importo eso, tenía amigos imaginarios y a GOLIAT era un Basset-Hound, que le pertenecía a su papá y lo usaba para cazar liebres, a mamá le gustaba meterse bajo sus orejas, he imaginar que eran cuevas, rodar colina abajo con él, a veces lo tomaba de sus dos patas delanteras y lo hacia caminar, pues según ella, era un elegante señor, y a pesar de ser de su papá, a Goliat le gusta jugar con mamá.

-si pequeña, hay árboles enormes de pollos y cada cierta temporada, hay lluvia de huevos, que cuando caen a la tierra, algunos se entierran y crecen, y otros se parten en dos, y los pollitos salen corriendo-. Sofía no dijo nada.

-si hija, también algunas vacas cuando están casadas, se sientan a tomar el café y a platicar con otras vacas-, dijo papá mientras la veía por el retrovisor -, y algunos puerquitos les gusta cantar mientras se bañan en el lodo, a otros les gusta bailar y a unos más, les gustan las acrobacias-, Sofía comenzó a imaginarse como se vería lo que mama y papá le contaron, una granja llena de animales felices, vacas con sombrero. Arboles de pollos, una tina llena de puerquitos cantando, bailando y saltando, un gallo como el que tenia de lámpara por las noches, y un pato muy educado andaba por ahí.

Papá no era un tipo rudo, a él también le gustaba imaginar, pero más que nada en el mundo quería tener a una hija, cuando era joven y aun estudiaba en la escuela de música, le decía a su compañeros que el quería tener una niña, que cuando la tuviera, le contaría cuentos fantásticos, llenos de hadas, gigantes, unicornios y pegasos, que escribirá canciones para animar sus historias y una vez que tuviera ambas, tomaría el cassette y le contaría las historias mientras la música sonara, papá tenía mucha energía, era músico de profesión, sus papás, eran músicos también y al igual que Sofía papá era hijo único. Los abuelos estaban constantemente en casa de Sofía, le había enseñado a Sofía a tocar “estrellita” en el piano de papá, los abuelos llamaban a Sofía “galletita” pues Sofía, adoraba las galletas de chipas de chocolate que la abuela hacía para ella, los abuelos siempre alentaron la imaginación de papá. Papá de pequeño, tenía su cuarto lleno de rayones, casi no le gustaban los juguetes, prefería las cajas de cartón, y una vez armo una batería con las ollas de la abuela y empezó a tocarla, es así como los abuelos le comprar una batería, y nunca dejo la música ya, papá había escrito varias canciones y Sofía iba a verlo a una “casa con muchas sillas”, era el teatro de la cuidad donde papa era director de la orquesta.

De pronto, sin darse cuenta, empezaron a verse árboles, y cada vez eran más y más y más árboles, hasta que el auto andaba debajo de ellos, el auto comenzó a saltar y Gibbons se despertó para correr a los brazos de Sofía –no te asustes Gibbons, parece que hemos entrado al patio de alguien que no lo cuida-, le dijo Sofía a Gibbons, de nuevo, se escuchó la risa de mamá.

-no es un patio hija, ya estamos en el bosque y para llegar a donde vamos debemos pasar en medio de el-, Sofía se imaginó a un gigante más grande que papá, más grande que su casa, el gigante estaba tirado dormido, o tal vez, tomando el sol, el carro estaba avanzando por uno de sus brazos o tal vez entre sus cabellos, para cuando Sofía iba a decirle a mamá, ella ya no estaba en el carro, ni papá tampoco –ohh, el gigante se los a llevado!-. Pensó preocupada Sofía,

-MAMAAAAAA!!!- grito fuerte Sofía, estaba a punto de llorar cuando mamá abrió rápidamente la puerta.

-que paso hija!- .

-nada mamá, pensé que el gigante te había llevado-,

-cual gigante? Él se quedó en casa porque no cabía en el carro-.

-y Gibbons mamá?-pregunto Sofía a su mamá, pero Gibbons estaba acostado sobre una piedra, pues el grito de Sofía lo había espantado.

-Corre hija ve a ver que le ha paso a Gibbons-, mamá desabrocho a Sofía de la silla y la bajo al pasto, ella corrió a ver como estaba Gibbons.

-Te ha asustado a ti también el gigante?- Gibbons levanto la cabeza un poco somnoliento, pero la cabeza se le fue a un lado, parecía decir que sí.

-Gibbons es momento de buscar la cara del gigante-, tomo al gato entre sus manos, y comenzó a correr. Era un lugar seguro para Gibbons y Sofía, era un terreno que papá había comprado hace mucho tiempo, lo había cercado y limpiado de plaga, piedras y otras cosas, era una llanura un poco grande cerca del lago. Para acercarse al lago, había una sola entrada y un muelle cercado, este muelle cubría toda la orilla que le correspondía a papá, era realmente, un lugar al aire libre pero seguro para Sofía.

Entre los arbustos cercanos a la reja, Sofía y Gibbons se adentraron, su vestido era una gran capa y un palito era su machete para cortar la hierba, Gibbons andaba con su gorro de explorador, al pasar por toda la densa maleza encontrar lo que buscaban, la cara del gigante, pero no parecía malo, es más, tenía una sonrisa

-señor gigante, perdón que lo moleste pero papá me trago aquí para conocerlo-, dijo Sofía

-él es Gibbons el explorador-. Gibbons hizo una reverencia.

-y yo soy Sofía la magnífica-. Le dijo Sofía al gigante.

-hola jóvenes exploradores los estaba esperando,- contesto una voz grande, como si hablara a través del viento.

-díganos señor gigante, en que le podemos ayudar-.

-Quiero que me ayuden a dejar de ser un gigante, una bruja me ha convertido en gigante porque me quise comer a sus mascotas- Sofía asintió con la cabeza,

-para romper el hechizo debes tener dos cosas, una hoja  del árbol rojo, que solo se dan en el planeta más allá del sol, después, deberás subir al castillo en las nubes, donde habita el gigante de los vientos, deberás darle algo a cambio por una bolsa de vientos, solo así dejare de ser gigante-. Sofía acepto y partió en camino de los encargos.

Pero había un problema, como iría al espacio?, como subirá la cielo?, que le daría al gigante de los vientos?, Sofía tenia nuevos problemas que debía solucionar…

Sofía…la Astronauta. primera parte

Eran vacaciones de papá y mamá, Sofía se encontraba tirada en el pasto con Gibbons, hacia un par de horas que habían visto la tv. Pero mamá la mando a jugar al pasto, pues, ella creía, “que mucha televisión para una niña pequeña era malo”, Sofía miraba el cielo era muy temprano y el sol aun no brillaba en lo alto del cielo, de pronto un grito se escuchó,

-Sofía!-.

-Sofía hijita hermosa dónde estás?-. Era papa desde la ventana gritando. No vio que Sofía se encontraba cerca del gran duraznero que estaba en medio de su patio, en ese momento Sofía tomo a Gibbons entre sus manos, corrió rápidamente detrás del árbol para que no la viera papá.

-hija, se que andas por aquí, mamá me acaba de decir que estabas fuera con Gibbons- papa empezó a simular un gigante, golpeaba los pies fuertemente y abría sus brazos como queriendo atrapar algo.

-uno, dos, tres, busco una niña y un gato-,

-cuatro, cinco, seis, para hacerles cosquillas en los pies-,

-siete, ocho, nueve, diez, aquí voy otra vez!! -.

Sofía estuvo a punto de reír, pero se tapó la boca, el pobre Gibbons se resbalo de la mano de Sofía, camino unos pasos y se sentó, justo frente a la vista de papá.

-Giboons, ven para acá, corre, anda, el gigante te vera!!- papá no había notado a Gibbons pues el se encontraba caminando gusto al otro lado del patio.

-Gibbons ven!!-. la voz de Sofía dejo de ser un susurro y papá se dio cuenta de donde estaba Sofía y el gato.

-ja, ja, ja, he encontrado a mis presas!-.

Papá empezó a dar pasos enormes, y Sofía lo vio acercarse a Gibbons,

-pobre Gibbons, es pequeño, he indefenso, pero yo no-, pensó Sofía, -TE SALVARE GIBBONS!!- grito Sofía, gusto cuando Sofía iba a alcanzar a su gatito, este se levantó y se movió a un lado, lejos del camino de papá pero también del camino de Sofía.

-ja, ja, ja, No comeré estofado de gato, pero si a una niña a besos- justo cuando decía eso, agarraba Sofía entre sus manos.

-No señor gigante no me coma!- gritaba Sofía entre risas.

-No-, termino ganándole la risa.

De pronto papá sintió que algo le tocaba la pierna dejo a la pequeña Sofía para ver quién era,

-pero mira a quien tenemos aquí, a tu inseparable gato,- Sofía también  bajo la cabeza, Gibbons se encontraba recargado en la pierna de papá,

-toma a tu gato, hoy iremos al bosque, comeremos allá y  tal vez pesquemos, así que alístate y solo llévate lo necesario- bajo a ambos y Sofía corrió con Gibbons a su cuarto.

Comenzó ver que se llevaría, agarro la maleta donde se encontraba sentado su oso de peluche, al jalarla este se calló, y se escuchó un “te quiero”,
-perdone señor oso, yo también lo quiero, pero ahora estamos viendo que llevaremos al bosque, si se porta bien y se queda callo ira conmigo- le dijo Sofía al oso, mientras lo acomodaba en una sillita cerca, jalo de nuevo la maleta y empezó escoger;

-la cocinita, tal vez-, pensó Sofía, pero era muy grande para la maleta y si no cabía en ella, tal vez tampoco en el bosque habría espacio,

-el carrito de las muñecas-, -no- pensó de nuevo Sofía, si llevaba el carro tenía que llevar a las muñecas, pero si las llevaba tenía que cargarlas, y no podría con Gibbons y las muñecas, y si las echaba a la maleta, se podrían asustar, además, si se llevaba el carro y se le acaba la gasolina, donde le echaría más?.

A cada cosa que elegía le pasaba lo mismo, un pequeño detalle pasaba por su cabeza, “y por eso era mejor no llevarlo en la maleta”.

-Sofía, hija, ya decidiste?, ya nos tenemos que ir- grito mamá desde la cocina.

Así que lo decido, solo se llevaría Gibbons y le pondría su moño azul y una campanita, a Gibbons no le agradó mucho la idea, se movía mientras Sofía se lo ponía.

-tranquilo Gibbons, te ves bonito con él, y además así sabré donde estas- le dijo Sofía.

Gibbons a regañadientes se dejó el moño, justo cuando estaba a punto de dejar el cuarto se acordó del señor oso, “señor oso, pues iremos al bosque, y ahí hay oso grandes y feos, eso era lo que había visto en la tv. así que mejor se queda en casa cuidando mi cuarto, lo puede hacer?” Sofía abrazo al oso,
-“te quiero”_. Yo también lo quiero señor por eso mejor quédese en casa, cerró la puerta y corrió con mamá.

-lista mamá!-

-Solo llevaras a tu gato?-. Le pregunto mamá a Sofía, mientras le acomodaba el vestido.

-si mamá, es que los demás no quieren ir, porque creo que no les gusta el bosque-.

-pero el oso puede venir, abra miel, y a los osos les gusta la miel no?- pregunto mamá.

-si mami, pero creo que el señor oso estaba cansado, asi que se quedó descansando-.

-ok, hija- mamá le giño el ojo,

-Bueno hija, es momento de irnos, papá ya tiene todo listo y ya ha sacado el coche, está colocando tu silla en el asiento de atrás, así que adelante.-

Sofía tomo a su gato y corrió al carro. Gibbons parecía de trapo, pero no le importo, parecía que “ser sacudo como trapo” no era malo, mientras fuera en los brazos de Sofía.

Una vez acomodada Sofía, mama entro al auto y papá puso en marcha el motor, era la primera vez que Sofía iba al bosque, y eso le emocionaba mucho!!

La Pequeña Sofía

Sofía era una niña como las demás, le gustaba jugar en el pasto, columpiarse en el parque, comer helados, reír al ver las caricaturas, pero más que nada en el mundo le gustaba imaginar en su cuarto, a veces era la prisión donde esperaría a su príncipe, o el cuartel donde se resguardaba de los fieros lobos, llego a ser también la habitación de experimentos, donde  nuevas criaturas tomaban vida, vacas con cabeza de elefantes, caballos con cuerpo de perro, tigres con alas, y hasta un poni con alas que según ella era un mini Pegaso.

La pequeña Sofía vivía con sus dos papás, no tenía hermanos pero si un pequeño gato de ojos violetas que ella doraba, él era de color negro, pero a la luz parecía azul su pelo, como las plumas de los cuervos, ella, en un principio quería un perro, o un león y también le pido a su papá un elefante para que se comiera al loro de su vecino, pero una vez en la tienda de mascotas, se paró en el parador y vio tantos animales que los quería todos, pero en una jaula pequeña estaba aquel pequeño gato dormido acurrucadito, la pequeña Sofía fue y acaricio su espalda, el gato, al sentirla se rodó boca arriba y un pequeño y dulce “miauu” se escuchó, ella lo observo sin tocarlo, el gato se levantó y se quedo mirando a Sofía, en ese momento quedaron sellados el uno para el otro!!.

Ese pequeño gato era parte de todas sus imaginaciones, a veces podía correr en sus dos patitas, usar bata, maullar al copas dela voz de Sofía, pero nunca hablaba, ese pequeñín se llamaba gibbons, todos creían que lo había llamado así por los monos de un documental que vio en la Tv. pero ella sabía que era por una cantante que alguna vez vio en un programa de música,

Gibbons y Sofía eran inseparables, una vez, a gibbons le dio un resfriado felino, llevaba dos días así, tenía su nariz muy mojada y estornudaba, cada vez que Gibbons estornudaba a Sofía le daba un poco de risa, pues gibbons, movía la cabeza de un lado a otro rápidamente, una mañana ella lo tomo entre sus manos y mientras sus papás desayunaban les dijo mostrándoselos dese abajo,

-Mamá, Papá gibbons tiene gripa!!-. en ese instante gibbons estornudo.

-“hija es moquillo, es un animal, y a los animales les da moquillo y ya, eres  pequeña entiéndelo!!”,-. Sus papas decían que era moquillo, pero ella insistía en que eso no les daba a los gatos, solo a los perros,

-Hija, en la tarde vamos al veterinario, por lo mientras acuéstalo en su cama y vente a desayunar con nosotros-.

La pequeña Sofía abrazo a su gato y se lo llevo.

-gibbons, no te preocupes yo te voy a cuidar, te preparare sopa de pollo y verduras, te pondré una mantita enorme para que no te de frio, recuerda soy tu mamá y eso es lo que hacen las mamás-.

Gibbons solo la veía y parecía asentar con la cabeza, pero era solo un estornudo.

Sofía preparo su cocina, tomo un poco de caldo de pollo que encontró en el refrigerador, pero ya no tenía pollo, vacío un poco en su ollita, busco verduras pero estaban muy altas, así que tomo croquetas que estaba a su alcance, corrió a la mesa, pues, recordó que papá y mamá había desayunado pollo, se subió a una silla pero no estaban los platos ya, empujo la silla rápidamente esperando que mamá no haya lavado los platos, a veces mamá antes de lavar los platos limpiaba la sala, Sofía esperaba que así fuera, al pasar por la puerta hacia la sala vio a mamá recostada hablando por teléfono, Sofía pensó lo peor, “mama ya lavo los platos y acabo al sala y ahora platica con mi abuela”, pero aun así corrió con la silla hasta el lavabo y se subió otra vez, y para su sorpresa, no había lavado los platos, Papá tenía la costumbre de no comerse entera la pieza de pollo y dejar las orillas llenas de carne, Papá era el único que comía salsa, así que tomo valor y probo un pedazo de pollo, si picaba ella lloraría, por lo picoso y por qué gibbons no tendría pollo en su sopa, tomo el trozo de pollo, lo metió en su boca con los ojos cerrados y lo mastico, NO PICABA!!. Gibbons estaría feliz pues si tendría sopa de pollo con… croquetas!!

Tomo la pieza de pollo a medias y lo metió a su ollita con cuidado se bajó de la silla y camino lentamente con la olla, de pronto se vio en la cuerda floja caminado a muchos metros de altura y la gente gritando y aplaudiendo el presentador grito “Sofía la magnífica” camino lentamente parecía que se le caía la ollita peor en ningún momento paso, cerca de la otra orilla, regreso a su casa, mientras se oían las ovaciones y gritos de que Sofía “cruzo la cuerda floja de la muerte”.

Una vez dentro de su cuarto puso la olla en la estufita, prendió al fuego y espero a que se calentara, vio a gibbons dormido así que no lo molesto, espero un poquito, y un poquito más, y un poquito más, pero la sopa para gibbons no se calentaba veía que el fuego prendía y apagaba, pero la sopa, seguía fría, se preocupó un poco, corrió a la cocina y vio que mama ya estaba ahí, lavando los trastes y y preparando la comida de la tarde,

- que problema- . Pensó Sofía.

-y si gibbons se levanta y no ve su sopa, que dirá?-. Pensó de nuevo Sofía.

Corrió a su cuarto y vio que gibbons se levantaba y estiraba,

-ohh, que voy a hacer!!- Sofía se preocupó.

De pronto una gran idea cruzo por su cabeza, se acercó a su cocina quito la olla del fuego lo apago y voltio a ver a gibbons;

-Gibbons se nos acabó el gas, la sopa está un poco fría, te la sirvo así?-. a gibbons parecía no importarle pues con su pata jalo el traste de la comida.

Sofía tomo un poco de la sopa, era espesa pues las croquetas se habían remojado bastante, tomo parte del pollo con los utensilios de su cocinita y los puso en el tazón de Gibbons.

-Toma Gibbons espero te guste-. El gato alzo la mirada, después se dispuso a comer.

Gibbons se comió todo, Sofía le sirvió tres veces más y el hueso se lo dio al último, cuando mamá entro a su cuarto vio al gato comiendo parte del hueso y Sofía tirada en la alfombra, de lo que se había olvidado Sofía por disfrutar de la comida con su gato, fue de limpiar la cocina.

-Sofía, hija, mira que tiradero tienes-, voltio la cabeza rápidamente y vio a su mamá moviendo el pie, con los brazos cruzados y moviendo la cabeza diciendo “no”

-Lo siento mami, es que le hice una sopa de pollo con verduras a Gibbons, pero como no había verduras, le puse croquetas, y como no encontré pollo, tome del que papá dejo-. Mamá río en voz baja, tomo a Sofía entre sus brazos y Gibbons se acercó a ambas.

Hay hija serás una buena mamá, se agacho para alcanzar a Gibbons;

-MIRA MAMÁ, GIBBONS YA NO ESTORNUDA Y NO TIENE MOJADA SU NARIZ-. Grito alegremente Sofía

-Qué bueno sofí, ahora levantemos esto que papá no tarda en llegar-

Dedicado a alguien que me recuerda mucho a mi, que lleva ese nombre y que aun es parte de mi imaginación!!!

Recuerdas……..??

Me acerque a ti, te vi tan tranquila y comencé a hablarte no me respondías así que te conté una historia…
Recuerdas aquella vez cuando caminábamos en el bosque, las flores se abrían lentamente, las aves cantaban, tu sonreías, corrías y alcanzabas las flores con tus manos, de pronto te tumbaste en medio de ellas, me pediste que fuera a tu lado, pero yo, yo no tenía esa vitalidad, esa energía no estaba en mí, me acerque a tu lado, me senté, tomaste una flor y me la pusiste en el cabello, reíste, pero yo la quite y la puse en el tuyo, te acercaste a mí, te recostaste en mis piernas y me preguntaste,
-me amas??-.
-si-.
-Siempre estarás conmigo??-.
-si-.
-Y si mis cabellos son como la nieve, mis ojos dejaran de verte , y mis oídos no podrán escuchar tu voz ya, me amarías??-.
-si-.
-y si mis manos como tronco secos perdieran la sensibilidad, y mis piernas acabadas por el tiempo, aun así, me amarías?? -.
-si-.
-y si el tiempo decidiera separarnos antes de que nos vuelva viejos, me olvidarías??-.
-no, siempre te recordaría-.
Me besaste cálidamente y te recostaste. Dormiste por unas horas mientras yo jugaba con tu cabello y miraba al cielo, buscaba formas, de pronto te despertaste y preguntaste.
-me amas??-.
-si-.
-demuéstramelo-.
-cómo quieres que te lo demuestre, si todos los días lo hago, pienso en ti, intento hacerte feliz, quiero reflejar mi felicidad en ti. Para así ser feliz yo.-
Sonreíste y no dijiste nada más……………

Aun lo recuerdas? Porque yo sí, pero no me respondes, y cuánta razón tenías, no bastaba con demostrártelo, te lo tenía que haber dicho alguna vez, te lo tenia que haber escrito, pero ya es muy tarde, te lo digo una y otra vez pero,
TE AMO!!.
TE AMO!!.
TE AMO!!.
Pero tus ojos no se abren, permaneces quieta, callada, en silencio, tu cara es pálida, tus manos rojas, aun no sé por qué lo hiciste, mis labios ya no te besaran, mis lágrimas no bastan, cumpliré mi promesa,
Nunca te olvidare!!